Hay libros que te atraviesan. Otros que simplemente pasan. Y luego están esos que te dejan en una especie de tierra de nadie. Eso es lo que me ha ocurrido con Han cantado bingo, de Lana Corujo.
Esta ha sido una de nuestras últimas lecturas en el club de lectura Entre Libros y Vinos, donde solemos compartir impresiones muy distintas sobre una misma historia.
Dos hermanas y un volcán
La historia gira en torno a dos hermanas que crecen en Lanzarote, separadas por apenas dos años. De esas hermanas que son aliadas, cómplices, espejo y rival al mismo tiempo. Unidas para lo bueno y para lo malo. Desde pequeñas se escapan hasta el volcán de El Ahorcado mientras su abuela juega al bingo. Ese volcán no es solo paisaje: es refugio, es secreto, es escenario y símbolo. Lanzarote, con su belleza áspera y volcánica, se convierte casi en un personaje más. Desde la primera página se respira esa fuerza mineral, ese contraste entre dureza y luz.
Es un libro muy corto, que se puede leer en un par de tardes. Los capítulos, muchos de ellos brevísimos, indican junto al título la edad de la protagonista en ese momento. La narración avanza y retrocede constantemente en el tiempo.
Al principio puede desconcertar. Hay capítulos que parecen no encajar, que no tienen un sentido claro. Pero poco a poco todo empieza a ordenarse, como si fueras montando un puzle. Hay un momento clave en el que todo cobra significado y muchas piezas encuentran su sitio.
La autora escribe con una prosa muy poética. Habla del cariño, de la culpa, del duelo, de las familias disfuncionales. El simbolismo es constante, el imaginario potente.

¿Me ha gustado?
Aquí viene la parte complicada. No puedo decir que no me haya gustado. Tampoco puedo afirmar que me haya emocionado profundamente.
Había leído que era un libro que te destrozaba por dentro, que te dejaba hecha trizas. En mi caso no ha sido así. Hay un trasfondo duro, sin duda. Y el final tiene algo de abrazo desbordado de amor. Pero tanto simbolismo, tanta metáfora, ha terminado por enfriar la emoción que supuestamente debía sentir. Quizá contado de otra forma me habría roto más. Tal vez lo he leído en un momento en el que no he conectado con él. A veces también ocurre eso.
No es una mala novela, especialmente teniendo en cuenta que es la primera de Lana Corujo. Es valiente en su forma, cuidada en su lenguaje y muy coherente en su propuesta estética. Simplemente, a mí me ha dejado en un punto intermedio. Y eso también forma parte de la experiencia lectora.
Si esta lectura te llama la atención, puedes encontrarla en tapa blanda o en Kindle en los siguientes enlaces:
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