En mi artículo anterior os contaba Cómo empecé mi huerto en bancales elevados (sin tener ni idea). Allí os expliqué que el sistema que sigo actualmente en el huerto es el método de Parades en Crestall.
Llegué a este método durante el otoño de 2020. Aquella primavera anterior habíamos montado el huerto y pasamos todo el verano flipando con algunos cultivos como el calabacín o los pimientos… y preguntándonos por qué los tomates salían podridos o, como solemos decir por aquí, “con el culo cagao”.
Mi prima tiene una amiga que lleva la parte pedagógica de los huertos urbanos de Elche. Ella enseña a los parceleros a llevar un método de agricultura ecológica basado en las Parades en Crestall, para que todos sigan una misma metodología. Además, periódicamente imparte este método fuera de los huertos para quien quiera aprenderlo.
Mi prima ya había hecho el curso en ediciones anteriores y aquel otoño me habló de él. Como veía que “me había metido de lleno con eso de la agricultura”, me dijo: “Tengo una amiga que imparte un curso…” y que había una nueva edición por si me quería apuntar.
Y allá que me apunté.
El primer día de presentación éramos un grupo bastante numeroso de personas, cada una allí por un motivo distinto. La mayoría porque, de una forma u otra, nos estábamos iniciando en esto de los cultivos. Después nos organizamos en grupos de mañana o de tarde.
Allí Mariló, la profesora, nos explicó que todo lo que aprenderíamos sobre cultivos y agricultura estaba basado en el método de Parades en Crestall, desarrollado por Gaspar Caballero de Segovia.
El curso combinaba algunas clases teóricas con clases prácticas en el Huerto de la Cuerna.
En aquellas clases teóricas empecé a darme cuenta del popurrí de cultivos que estaba haciendo yo en mis bancales: plantando cosas sin ningún orden, sin respetar marcos de cultivo, simplemente porque “había hueco y cabía”. Ya ni hablar del suelo, los nutrientes o la planificación.
Allí entendí el porqué de mis tomates.
Los seis puntos básicos del método
Las Parades en Crestall son un método de horticultura ecológica diseñado por Gaspar Caballero de Segovia. Se basa en la sencillez, la lógica, el uso racional de la tierra y del agua, el rechazo de cualquier tipo de producto fitosanitario (ni siquiera los permitidos en agricultura ecológica), la minimización del esfuerzo y la maximización de los resultados.
Es un sistema muy fácil de seguir para cualquiera que se inicie en la horticultura, muy productivo y además visualmente muy bonito, casi como un pequeño jardín.
La metodología es sencilla y fácil de aplicar, con resultados sorprendentes, especialmente cuando se trata de personas sin experiencia previa.
Sus seis puntos fundamentales son la base de la alta producción por metro cuadrado de hortalizas sanas y ecológicas.
1. Las paradas
En las Parades en Crestall hay que diferenciar entre parada y crestall.
La parada es lo que conocemos como bancal: un rectángulo de tierra de aproximadamente 1,5 metros de ancho. La longitud puede variar. Para huertos familiares se recomienda hacer las paradas de unos 3 metros de largo, o como máximo de 6 metros, aunque realmente puedes adaptarlo al espacio del que dispongas.
El crestall es la cobertura con fems de bassa o compost que se coloca sobre la parada como acolchado, sin mezclarlo con la tierra. Es como una pequeña mantita que ponemos encima del suelo.
2. No pisar
Esta es la norma número uno: la tierra no se pisa.
Grábatelo en la memoria o tatúatelo en el brazo, pero es una norma sagrada.
Créeme, lo tendrás tan interiorizado que llegará un día en que venga tu prima Isabel de visita, meta el pie dentro del bancal… y a ti te dará un tic en el ojo pensando: “La tierra no se pisa…”
Por eso, para poder llegar al centro de la parada (recordemos que suelen tener unos 1,5 metros de ancho), se colocan bovedillas o ladrillos donde apoyar el pie sin pisar la tierra.
En mi caso, en los bancales elevados no tengo ese problema, porque al estar elevados no piso la tierra en ningún momento y además tienen un ancho cómodo que me permite llegar al centro del bancal desde los dos lados (los largos).
Las paradas que sí tengo directamente en el suelo las hemos delimitado con bardos cerámicos, para evitar que los invitados o la gente que viene a la huerta meta los pies donde no debe… y aun así a veces ocurre.
Entre las paradas se dejan pasillos para circular, pero recuerda: lo que queda dentro de la parada no se pisa.
En mi caso dejé pasillos de más de un metro de ancho para poder entrar con una carretilla y maniobrar con comodidad.
3. Fems de bassa
El fems de bassa es el compost tradicional de Mallorca. Mezcla residuos orgánicos de casa con estiércol de animales de granja, como ovejas o gallinas.
El compost es un abono natural muy rico en nutrientes que se obtiene de la descomposición de materia orgánica: restos de fruta y verdura, posos de café, hojas secas, pequeñas ramas…
Es, probablemente, el mejor alimento que podemos darle a la tierra.
Además, es una forma sencilla, económica y ecológica de devolver al suelo parte de lo que en algún momento hemos obtenido de él.
Hay muchas formas de hacer compost, pero cuanto mayor sea la diversidad de materiales orgánicos que utilicemos, mejor será el compost que obtendremos.
4. La siembra
La siembra en las Parades en Crestall se realiza más densamente de lo que suele hacerse en la horticultura tradicional.
Se utilizan marcos de cultivo más ajustados, de manera que cada planta tenga el espacio justo para desarrollarse.
En la parte central de las paradas (donde colocaremos las bovedillas para apoyar el pie) se plantan aromáticas y flores, como albahaca, caléndulas o tajetes.
Cuantas más, mejor.
5. El riego
El método recomienda utilizar riego exudante.
Con el tubo exudante, el agua “suda” por toda la superficie, distribuyéndose de forma uniforme por el bancal o parada. De esta manera se puede plantar prácticamente en cualquier punto del bancal, ya que toda la tierra recibe humedad.
Con el riego por goteo, en cambio, hay que plantar justo donde cae la gota, lo que obliga a cuadrar bastante la disposición de las plantas.
En mi caso yo utilizo riego por goteo, así que muchas veces me toca sembrar o plantar teniendo en cuenta dónde está colocado cada gotero. No es tan flexible como el sistema exudante, pero funciona perfectamente si organizas un poco los cultivos.
Aun así, combinando el riego, la cobertura de compost y una siembra algo más densa, conseguimos mantener mejor la humedad del suelo y reducir el consumo de agua.
6. La rotación
La rotación de cultivos consiste en plantar diferentes familias de plantas en un mismo terreno de forma sucesiva.
Si cultivamos plantas de la misma familia año tras año en el mismo lugar, favorecemos la aparición de enfermedades y agotamos los nutrientes del suelo.
En cambio, con una buena rotación conseguimos equilibrar el suelo y reducir problemas de plagas y enfermedades.
En el método de Parades en Crestall se suele trabajar con cuatro paradas, lo que permite hacer una rotación a cuatro años.
Cuando se aplican todos estos principios, empiezan a aparecer nuestras amigas las lombrices, que mejoran la estructura del suelo, crean galerías que ayudan al drenaje y fertilizan la tierra con sus propios excrementos.
El conjunto formado por el compost, la humedad constante, los microorganismos y la vida del suelo convierte poco a poco la tierra en un terreno fértil donde las plantas crecen más fuertes y resistentes.
Además, con este sistema no es necesario volver a cavar la tierra.
Distribución de familias y rotación en las Parades en Crestall
Las plantas se clasifican en familias botánicas. Muchas de las verduras que cultivamos pertenecen a estas familias:
COMPUESTAS: lechuga, escarola, alcachofa, endivia, cardo
CRUCÍFERAS: coles, coliflor, brócoli, kale, rúcula
CUCURBITÁCEAS: calabacín, calabaza, pepino, melón, sandía
LEGUMINOSAS: judías, guisantes, habas, garbanzos
LILIÁCEAS: cebolla, puerro, ajo, espárrago
QUENOPODIÁCEAS: acelga, remolacha, espinaca
SOLANÁCEAS: tomate, pimiento, berenjena, patata
UMBELÍFERAS: zanahoria, apio, perejil
El método agrupa estas familias en cuatro grandes grupos.
En el curso de agricultura, nosotros llamábamos a estos grupos A, B, C y D, pero puedes llamarlos como quieras: números, colores o letras. Lo importante es seguir siempre el orden de rotación.
Grupo A: Solanáceas
Grupo B: Leguminosas y crucíferas
Grupo C: Compuestas, quenopodiáceas y cucurbitáceas
Grupo D: Umbelíferas y liliáceas
Cada grupo se cultiva en una parada distinta y cada año se rota al siguiente bancal.

Rotación de cultivos en el método parades en crestall organizadas por familias
Por ejemplo, si el primer año plantamos tomates, pimientos y berenjenas (solanáceas), al año siguiente en ese bancal irán judías, guisantes o coles, después calabacines, lechugas o acelgas, y al cuarto año cebollas, zanahorias o puerros.
La rotación de cultivos suele hacerse en primavera, pero hay quien la hace en otoño. Yo la hago en primavera, que es cuando yo reorganizo la mayoría de cultivos. Aquí en Alicante los inviernos son suaves, así que muchas plantas como pimientos o berenjenas pueden durar hasta casi diciembre.
Además de llevar un diario del huerto, para no despistarme, yo también utilizo estacas de jardín con las letras A, B, C y D. Cada primavera las muevo de bancal para tener en cuenta qué toca plantar ese año en ese bancal.
Cosas a tener en cuenta
Más que el método en sí, creo que cualquier sistema de agricultura basado en la rotación de cultivos requiere un mínimo de planificación.
La experiencia me ha enseñado que hay cultivos que es mejor mantener fuera de la rotación, como las alcachofas, los espárragos, las fresas o los cardos, porque son plantas que pueden durar varios años en el mismo lugar.
Por ejemplo, cuando hice el curso tenía un bancal elevado con alcachofas. No es que no se puedan plantar, al contrario, pero al ser un cultivo que puede durar varios años ocupa un bancal entero y complica la rotación.
También hay que hablar del suelo.
Cuando uno empieza, empieza con la tierra que tiene. Lo importante es mejorarla poco a poco: buen abonado inicial y, a partir de ahí, compost, compost y más compost.
El suelo se va construyendo con el tiempo.
Además, es buena idea reservar zonas del huerto para flores y aromáticas que atraigan fauna auxiliar: lavanda, romero, salvia, capuchinas, geranios…
Pronto verás que el huerto se llena de bichetes beneficiosos que se alimentarán de pulgones, moscas… y ayudarán a controlar plagas de forma natural. Verás como cada vez necesitarás menos productos para tratar plagas.
Mi experiencia con este sistema
No creo que las Parades en Crestall sea mejor ni peor que otros métodos que utilizan muchos hortelanos. Simplemente es un sistema muy fácil de entender y de aplicar.
Con todo mi respeto a Gaspar y al método en sí, yo siempre digo que es un método “para torpes”, porque es muy sencillo de seguir. A mí me gusta mucho. Llevo ya casi seis años aplicándolo en mis bancales y se nota en los resultados, y eso que a veces tampoco lo sigo a rajatabla. La base de las Parades en Crestall me ha ayudado a entender mucho mejor cómo funciona la tierra y cómo cuidar el huerto de forma natural.
Además, cuando empiezan a aparecer las lombrices en la tierra… créeme, da un gustico y una alegría que no veas.
Las Parades en Crestall no solo funcionan en el suelo directo. También pueden aplicarse en bancales elevados, macetas o jardineras… En realidad, puedes adaptarlo a cualquier espacio donde tengas ganas de cultivar.
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