Si te gustaría ofrecer a tus hijos las mejores oportunidades en la vida, ayudarle a aumentar su autoestima desde la primera infancia es el primer paso para conseguirlo.

Todos los niños cometen errores y se equivocan, aquí es cuando los adultos podemos elegir entre castigarlos por lo cometido y recordarles lo mal que lo han hecho, o proporcionarles las oportunidades y enseñanzas para que aprendan de sus propios errores.

La autoestima puede parecer como algo intangible. No podemos verla o tocarla de ninguna forma, pero a pesar de esto, muy a menudo podemos ser completamente conscientes cuando alguien tiene baja autoestima, especialmente en nuestro hijo.

Cuando hay presencia de baja autoestima, parece que nuestro hijo tiene una opinión negativa de él, o parece inseguro, muy dependiente o conformista. En cambio, niños con una alta autoestima son más maduros emocionalmente, más estables, más realistas y toleran mucho mejor la frustración. Son niños que tienden a ser más felices y además con mejores resultados académicos.

Así que si te gustaría que tus hijos tengan buenas oportunidades en esta vida, el primer paso desde el papel del adulto, es ayudarles en este punto tan importante. Para ello te voy a dar 10 consejos que son los que más le van a ayudar desde mi punto de vista como psicóloga.

1. Recuerda que tú eres el modelo a seguir por tu hijo.

Nuestros hijos nos observan todo el tiempo. Ellos parten desde el punto de partida que nosotros les proporcionamos como modelos y así es como actúan con el resto del mundo. Nuestras acciones sirven de guías para su comportamiento.

Si crees que eres una persona autocrítica, se consciente de que tus hijos podrían aprender lo mismo. Por ejemplo, si eres una persona de las que siempre dicen “sí” con el objetivo de no ofender a otros al decir “no”, podrías estar proporcionando un mensaje a tus hijos dándoles a entender de que las necesidades de los demás son más importantes que las nuestras.

2. Acepta a tu hijo tal y como es.

Esto es uno de los pasos fundamentales que debemos llevar a cabo desde casa. Debemos aceptar a nuestro hijo con sus defectos y sus virtudes, esto significa que debemos de evitar criticar a nuestro hijo. No hay que olvidar que por supuesto es muy importante recordarle cuáles son sus obligaciones y sus limitaciones acerca de su comportamiento.

3. Dar atención individualizada a nuestros hijos.

Soy completamente consciente de que armonizar la vida profesional con la familiar es algo difícil y a veces estresante por el poco tiempo que nos queda después de una jornada laboral. Sin embargo, es muy importante que los niños se beneficien de un ratito especial con sus padres.

Cuando los niños se dan cuenta de que los padres les prestan atención, estos desarrollan confianza en sí mismos.

Entendemos por atención individualizada a leerles un cuento antes de irse a dormir, o por ejemplo hacer alguna pequeña actividad juntos cada viernes después del colegio, o incluso tener un ratito para comentar con el niño algo bueno y positivo que ha hecho hoy.

4. Identificar fortalezas y habilidades.

Con esto quiero decir que debemos conocer las capacidades de nuestros hijos para poder saber hasta cuanto esfuerzo debemos exigirle y dónde están los límites. Hay que reconocer sus esfuerzos por pequeños que estos sean.

5. Comunícate con respeto.

Nosotros como padres siempre queremos que nuestros hijos sean personas respetuosas, pero necesitamos pensar cómo de respetuosos somos nosotros con ellos.

Piensa cuantas veces al día tú podrías decir “no me importa” o “eso es una tontería” en respuesta a sus quejas o demandas. Cuando se le dice a un niño “no me importa” en respuesta a una petición, este puede realmente creer que lo que no nos importa es realmente él.

6. El poner límites es una de las cosas más importantes a la hora de educar. Los niños necesitan saber qué es lo que tú esperas de ellos, y eso se enseña a través de los límites “normas”. Si hay un acuerdo entre los progenitores en establecer horarios de comidas, televisión, juego, etc es importante que no se cambien constantemente o que uno de los progenitores lo cumpla y el otro no. Esto le sirve al niño a llevar una rutina y a sentirse seguro de sí mismo ya que sabe que actividades y rutinas le van a ir aconteciendo a lo largo del día.

7. Fomenta a que el niño haga cosas diferentes. Déjalo que experimente, que haga cosas nuevas. Dale de comer una comida diferente, fomenta que haga un nuevo amigo, etc. Aunque existe el riesgo de fracaso, sin riesgos no hay oportunidades para el futuro.

8. Trata los errores como verdaderas oportunidades para aprender.

Cometer errores es parte del ser humano en sí. De hecho, casi todos los avances en ciencia, tecnología y medicina están basados en experimentos de ensayo y error. Los niños cometen errores.

Está en nosotros mismos si castigarlos por ello y así dejarlos desmotivados, resentidos y tristes o también podemos explicarles las consecuencias de sus decisiones y así alentarles a que lo vuelvan hacer de la manera correcta con las nuevas instrucciones.

9. Ayuda a tu hijo a reconocer y a entender sus sentimientos.

Ser un niño a veces puede ser una experiencia muy frustrante. Cuando olvidamos que las demandas y restricciones que les imponemos pueden provocarles sentimientos negativos, podemos enfadarnos y criticarlos por su aparente oposición hacia nosotros.

10. Ofrécele la oportunidad de contribuir.

Es importante que los niños tengan la oportunidad de hacer cosas de manera que se sientan apreciados y útiles.

Realizar tareas del hogar es una buena oportunidad para darles responsabilidades. Esto da la oportunidad a los padres de decirle “gracias” o “bien hecho”. A los niños les encanta sentirse útiles.

Debemos dejar a nuestros hijos ser responsables. Por supuesto que también serán desorganizados, pero eso nos da la oportunidad de enseñarles cómo hacerlo de manera correcta para la próxima vez.